Desarrolla una práctica pictórica centrada en la línea como estructura y en la geometría como experiencia perceptiva.
Su obra se desplaza del objeto hacia la construcción de espacios. A través de sistemas de trazo, repeticiones y tensiones formales, configura superficies que operan como campos de observación: fragmentos de orden, silencios contenidos, arquitecturas inestables.
Más que representar, su trabajo propone. Cada pieza funciona como un dispositivo visual donde la mirada se desorienta y se reorganiza, transitando entre lo evidente y lo oculto.
Su práctica se sitúa en un diálogo entre tradición y contemporaneidad, integrando procesos de formación y producción desarrollados entre México y Europa.