Mercedes Marín nació en la Ciudad de México en 1986. Desde muy temprana edad desarrolló una profunda fascinación por las formas, los colores y las imágenes que habitan nuestra realidad cotidiana. Pinceles, crayolas, lápices de colores y cualquier material capaz de dejar una huella visual la acompañaron durante su infancia.
Su formación artística comenzó en el pintoresco pueblo de Tenango, Morelos, un entorno que funcionó como un taller al aire libre. Allí, los paisajes, los animales, la vegetación y el ritmo pausado de la vida en el campo marcaron su sensibilidad visual, en contraste con las imágenes caóticas, urbanas y estridentes de la Ciudad de México.
La inspiración de Marín nace en el rebuznar de un burrito de campo, se posa en el aleteo de un murciélago durante una madrugada estrellada y culmina en el ruido vibrante de los microbuses en la estación Aculco y Eje 6.
A lo largo de los años, su obra ha evolucionado junto con ella. Su manera libre, espontánea e intuitiva de pintar ha dado forma a una explosión irrefrenable de color, donde lo cotidiano, lo rural y lo urbano se transforman en una mirada profundamente mexicana, imaginativa y mágico-surrealista.