Mi trabajo parte de una fascinación por el color y por su capacidad de transformar nuestra percepción de un espacio. Pinto interiores y escenas cotidianas reconocibles, pero no me interesa reproducir la realidad tal como la vemos. La pintura me permite ir más allá de lo visible y construir una realidad propia, donde el color no tiene que obedecer a lo que existe, sino a lo que quiero expresar.
Trabajo principalmente con óleo sobre papel. El color suele ser el punto de partida de mis pinturas: la luz, la sombra y los cambios de temperatura me permiten alterar la atmósfera de una imagen y convertir un mismo espacio en algo completamente distinto.
Me interesan los espacios íntimos y la manera en que nuestra experiencia cambia lo que percibimos. Para mí, la memoria no es una reproducción exacta de lo vivido: selecciona, exagera, omite y transforma.
Pinto aquello que podemos reconocer pero no necesariamente explicar; la distancia entre cómo se veía un lugar y cómo recordamos haberlo vivido.”