"Diálogos en NN Galería"
Es de esta manera que en su espacio artistas como Fernanda Rivera Torres conmueven al espectador con su dominio de las texturas, creando un diálogo visual entre los tonos acuáticos y terrosos que le otorgan profundidad y movimiento a sus obras. En “C.0.2”, la artista logra capturar la esencia de la naturaleza mediante una técnica que fusiona lo orgánico con lo abstracto, invitando a una reflexión sobre la conexión entre los elementos y el entorno.
La obra de Javier Mantis, “Syren” nos sumerge en una fantasía animada, llevando al espectador a un mundo surrealista donde el misterio se convierte en el portal hacia una realidad onírica. Con su técnica de acuarela, Mantis evoca las aguas sensuales del tiempo, invitando a quien la observa a dejarse llevar por la corriente de su imaginación.
Por otro lado, "Loto”, un díptico de Heny Steinberg, pertenece a la serie Botánica y presenta una interpretación geométrica de formas orgánicas. Con líneas y estructuras precisas, el artista transforma lo natural en un juego visual entre lo abstracto y lo figurativo, ofreciendo al espectador una nueva visión de la flora desde una perspectiva contemporánea y cuidadosamente calculada.
En una línea más contemporánea y convulsa Sandra Rocha debela ecos de un alucinado y original postimpresionismo, en su "Ángel de la Independencia" donde la ciudad se presenta como una constelación iluminada a través de un lente dinámico, fugaz y en constante movimiento, capturando así la esencia de un lugar lleno de conmoción y memoria. Cada trazo parece latir al ritmo de la ciudad, transmitiendo su embriagante energía. En un profundo rojo atardecer, la pintura evoca sensaciones de calidez y pasión, sentimientos de este emblemático lugar.
Misma sensualidad ontológica que expone Guadalupe Cervantes una artista llena de valentía que conmueve en la filosofía de sus trazos, la obra "Bajo el signo de Sísifo” se trata de un óleo sobre tela que reinterpreta el mito de Sísifo, desde una figura femenina y centrándose en el momento en que el personaje es capaz de volver a su roca con la intención de abrazar con toda dignidad su propia condición.
Así mismo, Seis17s, también destaca por su habilidad para capturar emociones humanas como el deseo, la angustia, la bondad y la ternura en sus obras realizadas a lápiz, que ofrecen una reflexión conmovedora sobre la naturaleza de la experiencia humana.
Y si la figuración nos deja aún en la superficie, Pavel Anguiano y su “Ruido Blanco”, una pieza abstracta, nos invitan a sumergirnos en el misterio del universo y el concepto de ruido blanco, una metáfora del caos primigenio y la energía cósmica que da origen a todo. Utilizando una técnica de acrílico minuciosa, Anguiano recrea una textura densa y caóticamente estructurada, donde miles de pequeñas pinceladas blancas y negras se entrelazan en una especie de campo visual saturado.
En esa misma línea de la abstracción cosmogónica, Yolanda Silva nos presenta su obra “Origen”, artista quien posee un gusto especial por el origen del universo, nuestras raíces y esencia. Presenta una obra de composición abstracta, captura de manera sutil la convergencia, en dos sencillos signos de tradición ancestral.
Sin olvidar uno de los elementos más destacados de la belleza de México, que es tanto su rica diversidad cultural como su excepcional biodiversidad, la obra “Balam” de Itziar Ramírez captura magistralmente la esencia del jaguar, un símbolo de luz y oscuridad en la mitología mexica. Este felino representa la transformación de Tezcatlipoca tras su derrota, un ser cuya dualidad entre el bien y el mal refleja el complejo equilibrio del universo. A través de un hiperrealismo impresionante, cada detalle del jaguar transmite su poder divino y su profunda conexión con la tierra. Una obra que no solo impresiona por su destreza técnica, sino que también nos recuerda la belleza y la grandeza del mundo tal como es.
Y en un viaje más profundo al inconsciente, Alfredo Oscoz deja nuestro sendero abierto con su obra “El último que apague la luz...”, presenta una composición conceptual que se caracteriza por sus matices oscuros y una atmósfera organdí e inquietante. La pintura juega con la ambigüedad, creando un espacio donde lo onírico y de misterio que sugiere un mensaje sobre la vulnerabilidad humana y la inevitable conclusión del ciclo, entre otras reflexiones que se puedan ocurrir esta obra desata nuestra intelectualidad
Para cerrar esta muestra de "Diálogos", Antje Osterrath con un estilo futurista y de otro planeta, nos presenta sus creaciones más icónicas bajo una estética pop, kitsch y urbana. En obras como "The pink room" que nos introduce con Addelina, una protagonista de otro universo, una chica intergaláctica acompañada de su inseparable mascota, una mantis. Juntas, emanan una esencia pura y poseen una inteligencia emocional avanzada, con la misión de esparcir amor, paz y felicidad por todo el mundo.